BALCONES Y BARANDALES EN EL GOLFO DE MÉXICO

Terrazas y barandales en Tampico, Tamaulipas.  Fotografía: Adalberto Ríos Szalay

La fisonomía del puerto de Tampico  fue determinada por su importancia económica y posición geográfica. El petróleo significó la presencia de trabajadores, técnicos y recursos económicos. La pertenencia al Golfo ligó al puerto con Luisiana, en los Estados Unidos y esto se manifestó en la adquisición de materiales de construcción y ornamentales, como la herrería, que caracterizaron a construcciones llamadas “estilo Nueva Orleans”.

La Plaza de la Libertad es la zona de Tampico donde se han preservado  construcciones cuyas terrazas y barandales dan un hermoso toque al puerto y constituyen un patrimonio a preservar.

HERMOSA ADUANA

Aduana de Tampico, Tamaulipas.  Fotografía: Adalberto Ríos Szalay

Tampico, Veracruz y hasta Progreso en Yucatán, fueron los puertos que manejaron el incremento de las exportaciones e importaciones a Europa y los Estados Unidos durante el porfiriato. Por ello Tampico fue dotado de una funcional y bella aduana, que se distingue por sus columnas metálicas y la hermosa herrería que sigue atestiguando el movimiento portuario un siglo después.

ESPLENDORES Y SOMBRAS DEL CENTENARIO

Escalera en el Palacio de Correos, Ciudad de México.  Fotografía: Adalberto Ríos Szalay

Para celebrar el centenario del inicio de la Guerra de Independencia Porfirio Díaz decidió la construcción de infraestructura, escuelas, edificios públicos y monumentos que celebraban la vida independiente y los pasos hacia una modernidad que infortunadamente no fue tan esplendorosa en lo social.

Uno de los más bellos edificios construidos fue el Palacio de Correos donde la herrería, encargada a una empresa de Florencia, cumplió no solo como elemento útil, sino además ornamental. Al igual que muchos edificios sufrió con los años terribles modificaciones y agresiones, como haber pintado su herrería de negro, haber cambiado hermosas lámparas por luz fluorescente o aplicado pintura vinílica a la yesería.

El Palacio fue restaurado en el 2002 devolviéndole la dignidad al zinc, bronce, cobre, niquel y latón de una joya patrimonio de los mexicanos que hace un siglo tuvieron mejores proyectos que los habidos en el malogrado bicentenario. Restauraciones como ésta hubieran sido más trascendentes que despilfarros multimillonarios que solo evidenciaron un momento de miseria y ausencias.

ENTRE FORTALEZAS Y GALEONES

Herrería en Campeche.  Fotografía: Adalberto Ríos Szalay

Uno de los edificios más valiosos de la ciudad de Campeche es la  Mansión Carvajal, obra del siglo XVIII construida por un poderoso hacendado que incorporó en su gran patio arcos moriscos y columnas toscanas, además de pisos de mármol de Carrara.

En el piso superior encontré una herrería con el escudo de Campeche que incluye galeones y torreones, propios de la tradición marina y del sistema de fortificaciones que la distingue.

HERRERÍA ENCANDADONADA

Herrería con candados en la ciudad de Pecs, Hungría.  Fotografía: Adalberto Ríos Szalay

Pecs en el sureste de Hungría es una ciudad universitaria donde los fetiches utilizados para la presentación de exámenes o promesas amorosas, se sellan con el cierre de candados, en algunas herrerías de la ciudad.

HOMENAJE A LAS NOCHEBUENAS

Puerta del templo de Tetela del Monte, Morelos.  Adalberto Ríos Szalay

Cuernavaca tuvo la fortuna de recibir como residente a John Spencer, un notable escultor inglés que dejó heredades a Morelos, como la restauración de La Casona y su obra en la barda atrial del templo de Tetela, en el norte de la ciudad.

Al saber que la flor de nochebuena es originaria de Morelos, Spencer decidió incorporarla en una singular pieza de herrería que da la bienvenida a los visitantes del templo.

HERRERÍA EN LA CATEDRAL DE SEVILLA

Detalle de herrería, Catedral de Sevilla, España.   Fotografía: Adalberto Ríos Szalay

El barrio de Triana en Sevilla tiene una larga historia y tradiciones; fue el punto donde se integraron tripulaciones para los viajes de exploración al Nuevo Mundo, fue sede de la negra presencia de la inquisición y la vivificante algarabía de cantaores y bailaores gitanos.

Triana desde siempre fue un lugar de virtuosos herreros que seguramente aportaron su arte a la suma de tesoros de la catedral sevillana.

ARROPADO ENTRE COLORES Y HERRERÍAS

Balcón y ventana en Tlacotalpan, Veracruz.   Fotografía: Adalberto Ríos Szalay

A orillas del Papaloapan (río de las mariposas) hay otro caudal de colores emanado de las casas de los habitantes de Tlacotalpan.

Balcones, terrazas y fachadas ostentan un colorido que solo la audacia y el talento de los jarochos puede lograr, por ello este perrito descansa hasta ser interrumpido por un pregón y los acordes de las jaranas y arpas veracruzanas.