Es frecuente que los términos chinampa y trajinera se confundan y que se identifique a Xochimilco y las áreas de lacustres del Valle de México como un lugar reducido a marimbas, mariachis y garnachas.

 Para fortuna del patrimonio cultural del México las chinampas permanecen, a pesar de los pesares, como fieles testigos del talento creador y la sabiduría agrícola de los pueblos mesoamericanos.

 En el siglo XII  la escases de tierras cultivables alrededor de los lagos del valle de México hizo que los antiguos mexicanos, con admirable talento, diseñaran un peculiar sistema agrícola basado en la creación de espacios cultivables sobre el agua y en concordancia con su entorno: las chinampas.

Las chinampas son un agroecosistema basado en la construcción de islas artificiales para la agricultura. Chinampa proviene del término náhuatl chinamitl que significa seto o cerca de cañas, dado que para crear una chinampa se comenzaba por tejer, a la manera de una canasta, los limites rectangulares de un pequeño espacio dentro del agua, a ser rellenado con lodo extraído del fondo de los canales, reforzando la isleta con la siembra de ahuejotes, árboles que afianzaban la nueva isla al enraizar en el fondo poco profundo.

Las chinampas alimentaron e hicieron posible el desarrollo de México-Tenochtitlan y siguen surtiendo, hasta nuestros días, a la ciudad con productos alimenticios y flores.  La gran extensión de cultivos basados en este sistema asombró a los conquistadores españoles que lo llamaron islas flotantes.

La importancia de las chinampas radica en el reciclaje de sus suelos que periódicamente se revitalizan y enriquecen gracias a la incorporación de nuevos lodos ricos en nutrientes, provenientes del fondo de canales donde se acumulan materiales orgánicos, como son los restos de plantas, peces y patos.

El lodo se extrae y extiende en la chinampa y después de un breve periodo de secado se procede, con un instrumento filoso, a formar pequeños cubos en los que se hace un agujero con un olote, a estos cubitos les llaman chapines. En cada uno de ellos se deposita cuidadosamente semilla por semilla, lo cuál resulta una manera de evitar su desperdicio. Después se cubren con ramas o hierbas para su protección, cuidando su brote y crecimiento, para después ser trasplantadas.

La variedad de cultivos que aún se mantiene comprende desde los componentes básicos de toda milpa: maíz, frijol, calabaza y chiles, y además hortalizas, frutas, forrajes, plantas medicinales, flores y otra larga lista de especies que suman una sorprendente variedad en espacios tan pequeños. Don José Genovevo Pérez, experto chinampero  ha preparado una lista enunciativa de algunos productos que se cultivan en las chinampas y que las convierten en una fuente de alimentos, plantas medicinales y forrajes.

Entre los alimentos se puede mencionar:  maíz, frijol, chile, tomate, jitomate, uauhzontle, calabazas, chilacayote, quelite, romero, verdolaga, chayote, quintonil, espinaca, cilantro, acelga, apio, betabel, cebolla, coliflor, yerbabuena, perejil, lechugas, rábano, col, nabo,  brócoli, ejote, cempasúchil, chícharo, berro, membrillos, chabacano, ciruelo, peras y duraznos.

Entre las flores se pueden mencionar: alcatraz, estate, amapola, espuela de caballero, alelí, clavel, pensamiento, crisantemo, dalia, margarita, tulipán, nube, agazania, albahaca, alfombrilla, aretillo, juanita, imperial, manzanilla, mercadela, petunia, panalillo, ruda, vara de san José, perro, moneda, millonaria, violeta, malvón. Tulipán, Nochebuena y rosas de castilla.

Entre los árboles, pastos y otras plantas los ahuejotes al bordo del acalote y apantle con las arvenses como los pastos, riatilla, cucharilla, centavillo, zacate gordo, los tules, la grama, chilacastle, huachinango, axal, altamisa, cardosanto, té, jaramao, mamaxtla, lechuguilla, ortigas, geriondilla, tripa de judas, atatana y el azecentli.

Los antiguos mexicanos diseñaron así un sistema autosustentable, de notable diversidad y rotación de cultivos, alta productividad, todo en armonía con su entorno, la chinampa ha sido considerada por la Organización Mundial de la Agricultura como uno de los sistemas agrícolas más eficientes del mundo.

En 1987 la UNESCO inscribió a las chinampas como Patrimonio Mundial, dada su trascendencia cultural e histórica y por ser la ultima reminiscencia de las formas naturales y sociales de la ciudad de México en su etapa prehispánica.

Las chinampas han sido estudiadas por eminentes científicos, como el Dr. Arturo Gómez Pompa (http://www.reservaeleden.org/agp/) y laboriosos chinamperos como José Genovevo Pérez (http://www.pueblosoriginarios.df.gob.mx/san_luis_tlaxialtemalco/inicio.html)

Es increíble atravesar desde Xochimilco en medio de atestadas calles con más y más construcciones anárquicas, en un ambiente contaminado por el ruido y gases tóxicos y de improviso navegar por esos canales, en medio de un gran silencio y ver aparecer patos, garzas y en el invierno pelícanos, acompañando el noble trabajo de los chinamperos.

Cuando en todas las latitudes del globo se intentan nuevas alternativas, como el desarrollo sustentable, la producción de productos naturales nutritivos y de calidad, variedad de cultivos, productividad y otros anhelos que son enarbolan como modas, resulta que las culturas ancestrales de México las han practicado como parte de su cultura y vivir cotidiano.

Los campesinos que defienden el agua y sus tierras del implacable avance de la ciudad de México, siguen labrando y piensan que sería bueno recibir visitantes a la región lacustre para hacer recorridos, ver el sistema en funcionamiento y aprovisionarse de productos frescos, ricos y sanos; manera de superar la visión limitada de las trajineras de Xochimilco colmadas de mariachis y garnachas. ¿Qué piensa usted?